He andado estos días hasta el cuello de chamba, trabajando hasta las madrugadas y todo para sacar un maldito documento que no le va a servir a nadie para nada. Pero en fin, a veces así es esto de trabajar.
La próxima semana me voy a Tapachula, a conocer a la mítica Bestia. Para los que no lo saben, la Bestia es como los centroamericanos indocumentados llaman al tren que sale de Tapachula, es decir de la frontera con Guatemala, y se interna hacia el centro del país. Lo utilizan para trasladarse hasta la frontera norte y llegar a los Estados Unidos... cuando tienen suerte. Es muy común que se caigan del tren mientras huyen de la migra, y queden mutilados o mueran, o que los asalten, violen y en el peor de los casos los maten, las bandas y maras y asaltantes que se encuentran en el camino. Así ha de ser para que le pongan el nombrecito este.
Uno pensaría que el gobierno mexicano tendría que ser más consciente de la situación de los guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses (principalmente) que cruzan la frontera ilegalmente. Más si consideramos que nosotros sufrimos igual cuando pretendemos internarnos en las mismas condiciones a los Estados Unidos. Pero no.
Hasta que crecí y vi ejemplos claros, pensaba que la política migratoría mexicana era bastante buena, recibimos a los españoles del 36, a los sudamericanos que huían de las dictaduras en los años 70 e incluso a los centroamericanos refugiados en los 80. Pero esa es la parafernalia, la realidad es otra muy diferente.
Algunos datos: cada día migración deporta a más de cuatro mil indocumentados centroamericanos. Los captura en todo el país, los llevan a la estación migratoria de la Ciudad de México y luego los suben a autobuses y los trasladan hasta Tapachula. Ahí los dividen por nacionalidad y los llevan hasta la ciudad capital de su respectivo país, acompañados por agentes migratorios mexicanos. Es decir que la migra mexicana llega hasta Tegucigalpa o Managua o lugares así... iba a decir que eso no lo permitiría el gobierno mexicano, pero claro que lo permite...
A los centroamericanos les va peor, pero no son los únicos: chinos, argentinos, brasileños, ecuatorianos, etcétera, etcétera y etcétera. México se está conviertiendo en una barrera de contención para evitar que la gente llegue a los Estados Unidos. Cada vez más y cada vez más notoriamente.
En fin ya les platicaré mis impresiones, he escuchado historias tétricas, he visto las condiciones de la gente en la estación de Iztapalapa (que los de migación dicen "están asegurados", es decir por su propia seguridad, ja, es una cárcel y patética), pero lo peor está allá. Ufff, que meyo.
Adiós
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