22 de mayo de 2007

Yucatán

Los resultados de las elecciones del domingo en Yucatán no son sorprendentes; al respecto sólo tengo dos reflexiones. Primero, el triunfo del PRI regresa al poder de ese estado a una estirpe de caciques que fue expulsada ignomiosamente por la misma Ana Rosa Payán, cuando ésta venció a Víctor Cervera en la carrera por la alcaldía de Mérida. Ahora con Ivonne Ortega la sangre de los Cervera regresa al poder, es decir que vuelve el dinosaurio, ese que presumiamos muerto pero que cada elección nos muestra que está vivo y goza de perfecta salud.

Y la otra parte es que urge una reforma electoral en este país. Es la tercera elección con resultados apretados, y si bien no son tanto como para causar un conflicto electoral (como el federal y el de Chiapas) nos muestra una nueva tendencia del electorado mexicano que se dirige al divisionismo estilo chileno. Sin segundas vueltas pronto tendremos nuevos escándalos, máxime que nuestros institutos electorales están cada vez más devaluados.

Adiós

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