15 de octubre de 2004

De vacaciones (continuación)

Días 3, 4 y 5: En la mañana tomar un barquito por el río Negro y dirigirse al corazón de la selva (bueno exagero pero sí son dos horas de viaje por el río), hasta el río Ariaú, a un hotelito simpático ahí. Es impresionante como la selva está toda viva, la cantidad de fauna que hay también te deja boquiabierto: delfines (sí, delfines de río, rosas y con un hocico larguísimo), pirañas (pesqué pirañas y comí caldo de piraña), yacarés (especie de cocodrilo del amazonas), boas (una decidió defecar cuando la estaba cargando, así que me ensució mi brazito, guácala), jaguares y anacondas (que no vi, pero me platicaron), pecesotes de dos metros y medio (se llaman pirarukú), hormiguas de dos o tres centímetros (ah que feo se sienten cuando muerden)... aves, muchas aves, monos, ardilla y araña, guacamayas... en fin, animales a la vista de todos y por todos lados. Pero lo más impresionante es la selva en sí misma, sí impone, vaya, me quedé sin palabras.

Día 6: Regreso a Manaus muy temprano, aprovecho para recorrer la ciudad. Manaus tiene una historia más o menos famosa. Fue a mediados y finales del siglo XIX el corazón de la producción de caucho, y en esa época el caucho era carísimo, lo que ocasionó una bonanza increible. Tanto que los caucheros (barones del caucho les llaman allá) decidieron construir entre otras cosas una sala de ópera. Sí, una sala de ópera lujosísima en medio del amazonas. Luego el precio del caucho bajó, además de que lo comenzaron a producir más barato en Malaysia. Entonces toda la ciudad se fue para abajo. Hoy se llama Teatro Municipal y está completamente restaurado, sobre todo es notable el derroche, emana derroche. Aparte de eso la ciudad es equis.

Por otro lado la gente en esta ciudad es diferente a la del sur (pues Manaus está cerca de la frontera con Venezuela). Tienen unos fuertes razgos indígenas, lo que les hace muy atractivos (atractivas de hecho), eso cruzado con esa sangre brasileira (mucho trasero y senos pequeños, es la mejor manera de definirlas) en fin gente (niñas) preciosa.

Día 7: Tomar otro avión, de Manaus a Foz de Iguaçu. A punto de abordar el avión se cayó una avioneta (sí, lo pueden creer) en la pista y hubo que cerrar el aeropuerto por más de dos horas, acabaron quitando el avioncito con trascabos. Llegué a Iguaçu hasta las 11 de la noche.

Hasta aquí llego hoy, continuen leyendo las aventuras de antropomorfo en sudámerica.

Adiós

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